Nuestro ser – cultura mapuche

Los primeros habitantes Mapuche asentadas en estas tierras, lograron comprender y explicar que la existencia y vida del che (persona) nos fue dada por y desde la tierra, es decir, nuestro mongen (existencia) y origen nos las habría proporcionado la ñuke mapu, al mismo tiempo cobijada y alimentada por ella, como lo fue en el principio y lo es hoy. Nuestros abuelos y ancianos de las comunidades mapuche dicen: “Mapumeu ta llegiyiñ, mapu ta choyüeiñmeu fei meu mapuchengeiñ (nacimos de la tierra, de la tierra brotamos por eso somos mapuche)”.

Frente a lo anterior nuestros abuelos asumieron su única razón de ser “la mantención del equilibrio y armonía” consigo mismo y con nuestro entorno.

Por ende el concepto Mapuche es la suma del: Mapu + Che = Mapuche.

Para llegar a la definición antes descritas, por cierto que los primeros habitantes mapuche, habrán tenido que analizar y estudiar cada fenómeno natural, su cambio, movimiento, alteración, su evolución, etc., es en el caso del sol, la luna, las estrellas, la noche, el día, las etapas del año y cómo éstos producen alteraciones, equilibrios y cambios en la tierra, naturaleza, personas, animales, plantas etc. Precisamente éste entendimiento e interacción y coexistencia entre los distintos seres vivos y no vivos, llevó a los primeros mapuche determinar un ordenamiento interno como grupo o pueblo y a crear o construir normas y/o sistemas que les permitiese ordenar y organizar su mundo individual y colectivo en la necesidad de mantener permanente encuentro, coexistencia y una relación armoniosa y equilibrada con todos lo seres con las cuales cohabita en la tierra.

Pues el CHE (ser humano, miembro de la cultura y nación mapuche), se considera un componente más de la naturaleza y del universo, aunque con un cierto privilegio en relación a los otros componentes de la naturaleza (animales, plantas, insectos etc.), por cuanto es racional, tiene rakiduam – pensamiento y con capacidad de acumular Kimün – saberes y conocimientos, además es capaz de percibir acciones que van en contra y en beneficio de su entorno y de sí mismo. (Este privilegio es un regalo de la propia naturaleza) En ese escenario – el mapuche – define su rol individual y colectivo.

En termino individual se auto-define, Mapu-che, persona integrante del universo (mundo natural y espiritual), perteneciente y propiedad de la tierra y naturaleza; como tal es responsable de: cuidar, proteger, respetar, amar y proyectar a todos y cada uno de los elementos que éstas conforman, es así que se auto-impone normas y define su responsabilidad individual: proteger y mantener el equilibrio y bienestar de los componentes de la naturaleza desde y hasta donde alcance su visita, al que denominó wall-mapu, el horizonte o tierra circular plano.

En ese sentido el CHE se transforma en un ente capaz de ubicarse en el centro del accionar permanente de su mundo, por cuanto así mismo se impuso una misión en la protección y cuidado de todo su entorno desde su circulo más inmediato hasta el más lejano. Lo anterior no significa que el mapuche sea ego-centrista, más bien busca su auto-responsabilidad frente a los demás componentes de su red a la cual pertenece para que éstas puedan mantenerse en armonía y equilibrio, por cuanto y además la propia ley cósmica le impone y exige.

En otro ámbito el che o mapu-che siendo parte integrante de la naturaleza y resultado de la fusión entre ENERGÍA y MATERIA también posee y trae consigo fuerzas que las equilibran, es decir, está compuesto también por el küme newen y weda newen (energías positivas y negativas), los cuales les permite mantenerse en la balanza, pero esa balanza se produce cuando él y todo su entorno natural está en equilibrio, es decir, para que el che (humano) esté en equilibrio y en armonía, necesariamente debe estar en equilibrio y armonía con su mundo natural, su entorno social, cultural, territorial, pero también es fundamental el equilibrio de su mundo espiritual y ello conlleva a una balanza y equilibrio en su mente, cuerpo y emociones, es decir, es un ser pleno, en perfecto equilibrio y armonía, en esa medida es capaz de cuidar y dar salud y bienestar todo aquello que les rodea.

Quizás sea esta la razón porque el CHE se autodenominó mapu-che, por cuanto auto-asumió la responsabilidad de ser integrante, miembro e hijo de la tierra y naturaleza, por ende hermano de todos aquellos que las componen, a su vez asume la condición en la protección de éstos. En ese sentido procurará mantener y restablecer permanentemente el equilibro y armonía en el universo mapuche, para que exista el küme felen (el equilibrio integral) con todas las formas de vida que ésta sustenta y evitar que se trasgreda y trasgredir la ley natural (o cósmica).

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En el mundo espiritual, el che concibe una fuerza superior que las controla, protege y orienta, que es al mismo tiempo su protector y dador de vida, al que denominó elchen (el que creó o permitió la existencia del che) y ngünechen (el que sostiene y permite su continuidad). No obstante este ente o ser superior llamado elchen-ngünechen, no es otra cosa que es la propia ENERGÍA CÓSMICA materializada como NGÜNECHEN, dador y protector de vida del che. Es decir la ENERGÍA CÓSMICA O NEWEN siendo energía se fusiona con la materia y como resultado de la fusión, se representa, materializa o visibiliza tomando las formas o aspectos de la naturaleza, animal, aves, personas ancianas o niños, remolinos entre otros. Así existen los espíritus protectores de la naturaleza al que se les conoce como NGEN. Además estos ngen tienen alta incidencia en el espacio donde habitan, permitiendo el orden y el bienestar de las personas que allí cohabitan con los demás componentes del universo.

Considerando todo lo anterior el CHE se asenta, organiza y forma su núcleo familiar, adaptándose a los espacios y medios naturales, asume las normativas, ordenamiento y dinámica de la tierra y naturaleza. Construyendo un estilo y modo de vida única y particular en el planeta.

Esto sin duda nos explica que el ad-mongen o vida social, cultural, espiritual y el sistema de organización estructural mapuche establecidas por los antepasados tienen directa relación con los lugares o espacios geográficos donde cada lofche (organización familiar) les tocó o eligió asentarse; por lo tanto los elementos determinantes del tipo o modo de relación espiritual, cultural, social y política dadas en cada localidad o sector, obedecen a las normas y reglamentos que exige e impone la propia naturaleza y el cosmos. Así nace la Cultura Mapuche.

Razón de ello entonces la CULTURA es la respuesta como el medio natural o el hábitat exige, impone y moldea a sus habitantes; en el caso de la cultura mapuche, éste es el fiel reflejo del modo de vida y de cómo la propia naturaleza y el entorno en el Sur de este Hemisferio se organiza, relaciona, convive y se proyecta, influenciadas por los otros componentes del universo como son las constelaciones, las estrellas, el sol, la luna, el viento etc. (lükai, namun-choike, luan, yepun, ngau-poñi, llepü, leufü, wüñelfe). Pero también controladas por los espíritus que en ellas habitan, dando fiel cumplimiento a las exigencias establecidas por el cosmos y los seres espirituales, concebida por nuestros antepasados mapuche, desde tiempos ancestrales.